12 dic. 2014

EL GRAND CRU, una las maravillas de Santander o el lugar donde siempre quiero volver


No soy objetiva, aviso, este restaurante es mi debilidad. Es una de esas maravillas que descubres un día por casualidad en una ciudad que adoras, Santander, y que lamentas terriblemente que esté tan lejos.

En el verano de 2013, cuando estaba realizando el curso de "Todo Bacalao" en la escuela de hostelería Las Carolinas junto a mi querida María, nuestro cicerone nos comentó que había visto un sitio que estaba seguro que nos gustaría a los dos. Así que al día siguiente por la mañana nos fuimos a tomar una café y así de paso cotilleábamos. Por fuera nos pareció correcto sin mas, pero cuando bajé al baño y me encontré esa enorme mesa frente a una cocina vista aluciné. Subí corriendo y se lo conté a María toda emocionada, estaba claro que teníamos que comer allí sí o sí. Entré de nuevo, pregunté por la parte de abajo y sin saber nada del menú, ni de lo que se ofertaba reservé para comer. Dimos un paseo, hicimos compras y a la hora acordada nos dirigimos hacia lo que sería sin duda una de las mejores experiencias gastronómicas que he tenido, no sólo por la comida sino por otras muchas cosas.

Nos acomodamos, cotilleamos todo lo que pudimos, hicimos mil fotos y empezó el deleite debidamente orquestado por Rodrigo Vallejo, el responsable de esta estupenda experiencia gastronómica y gran persona. Desde el primer momento te hace cómplice de todo, te cuenta, te explica, te seduce, te sorprende, y por supuesto no puedes mas que dejarte llevar.

Comenzamos el menú del 2013 con dos aperitivos, un Gazpacho y unas Galletas de queso con alioli


Seguidamente un Ceviche de salmón y dorada con maíz crujiente y crema de aguacate y mejillón


Continuamos con Huevo a baja temperatura con apio crujiente e infusión de queso italiano de Bolonia


Y si no estábamos suficientemente sorprendidos y encantados llegó este Foie infusionado y frito en girasol al estilo japonés con aceituna negra deshidratada, azúcar moscovado e infusión de manzana. De lágrima o pa morirse, lo que más os guste.


Seguimos con Bacalao braseado terminado con soplete, pilpil de cacahuetes y aceite de humo


Y para terminar Gyoza de secreto ibérico con verduras, canela y anís estrellado.


En este punto ya tiemblas con que salga un plato más de la cocina, porque ya empiezas a estar bastante satisfecho y entonces llegó la sorpresa que nos dejó a todos perplejos. A todos nos pareció que era bacalao al pilpil, pero si ya no podíamos masssss. Hasta este punto de la comida, cada plato que salía de la cocina era debidamente explicado y en este simplemente lo dejaron sin decir palabra. Cual niños bien aleccionados, ninguno se atrevió a probarlo, seguíamos esperando a que alguien dijera algo, hasta que nos desvelaron el secreto y entonces alucinamos. El plato en cuestión era un


Trampantojo de "Bacalao al pilpil" Torrija infusionada en leche de coco con crema de manzana y lichi, la piel del bacalao va infusionada en almíbar. Visualmente bacalao al pilpil, aunque la foto no sea muy buena, de sabor espectacular.

Que me acuerde de todo esto después de más de un año tiene su mérito, entendéis ahora por qué tenía que volver. Si algo permanece durante tanto tiempo en tu memoria, y ya no me refiero tanto a los nombres de los platos, como a la experiencia es por algo. Al buen trabajo que se realiza en esta cocina.

Segunda visita, Agosto 2014

Ir de propio a Santander sólo por volver a comer aquí, nuestro mejor comienzo de vacaciones. Esta vez nos acompañó Silbia de "La cocina de Silbi" que también estaban de vacaciones en un pueblecito de Santander y con la excusa de vernos comimos juntos. Creo que también se llevaron un buen recuerdo.

Empezamos con este sorprendente aperitivo. Si acabamos el 2013 con un trampantojo, empezamos este 2014 con otro. Unas Fresas que van rellenas de tarta de queso con una cobertura de champagne de flores sobre una tierra de oreo con patata. No está mal para empezar, no?

Fresas con su tierra
A continuación Tartar de bonito con miel y mostaza antigüa, crema de calabaza, wasabi en polvo y cebolla sobre un bizcocho tipo allbran de canela.


Unos ricos Molletes con costra tostada rellenos de cecina de León y melón.


Sorprendentes estos Huevitos de codorniz a baja temperatura que al morderlos estallaban en boca con una suavidad y cremosidad que te incitaban a comer más y más.


Y llegó mi plato estrella o la sorpresa de la comida, Kokotxas en tempura, toffe de jamón y ensalada de hinojo y trufa. Las kokotxas estaban sublimes, pero ese toffe de jamón no os podéis hacer una idea de lo bueno que estaba. Tanto era así que al pobre Rodrigo no le quedó más remedio que sacarnos el cazo, y Silbi y yo acabamos comiendo a cucharadas del mismo cazo. Todavía me acuerdo del sabor, de la textura, uno de mis preferidos sin duda.


Siguiendo con el espectáculo Papada confitada a baja temperatura y después frita, con licuado de espinacas, curry verde, clorofila y katsuobushi. Quiero más ;-)


Ricos, ricos estos Espárrago crudo en láminas y cocido con sorbete de pomelo, muy refrescante y los espárragos muy tiernos. Combinación perfecta.


Tataki de atún envuelto en algo nori, rebozado en panko con ragout de fresas, frambuesas, arándanos, grosellas y tirabeques. Pa morirse de bueno.


Cordero lechal con mostaza verde, manzana y endivia morada.


De panes tampoco fuimos mal pues nos agasajaron con pan de espelta, torta gallega y pan de tomate.


Por poner alguna pega quizás el pan de tomate resulta demasiado contundente en un menú muy completo. Claro esto lo digo porque yo me lo como todo y dí buena cuenta de dos rebanadas de este pan, que estaba buenísimo, debía ser que pensaba que igual me quedaba con hambre ;-)

Y como colofón el postre


Trufas de gianduia de fresa y chocolate blanco, gianduia de fruta de la pasión y chocolate blanco y trufa de chocolate. Gustaron mucho, aunque claro si a mí me dan a elegir me quedo con mi torrija de bacalao al pilpil ;-) No soy muy de chocolate.

Después de todo esto queda claro que El Grand Cru es visita obligada si vais por Santander, yo seguramente tendré que esperar hasta el verano que viene para poder acercarme de nuevo y ver con qué me sorprenden. Hay muchos sitios por visitar aún, pero este restaurante y su gran cocinero para mí se han convertido en visita obligada, y espero que siga siendo así durante muchos años.

Además y debido a su gran hacer en la cocina Rodrigo Vallejo ha sido nominado a "cocinero del año en Madrid fusión 2015" Sólo puedo desearle lo mejor del mundo porque se lo merece, por el cariño, la humildad y la pasión que trasmite en cada plato y por lo a gusto que te hace sentir cuando te sientas en esa gran mesa de su casa.


Gracias Rodrigo y hasta  pronto.

Este ha sido un post largo pero escrito desde el sosiego y la tranquilidad que da saber que lo que escribes es lo que sientes y no fruto de la emoción del momento, y por su puesto con total libertad.

¡¡¡ A DISFRUTARLO !!!

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