20 sept. 2012

Sopa de verduras picante, alimento del camino ....


Llevo mucho tiempo sin aparecer por aquí por diferentes motivos, principalmente porque últimamente el trabajo me agota y en vista de las horas a las que llego a casa lo que menos me apetece es volver a sentarme delante del ordenador. Os pido disculpas por ello, pero he seguido cocinando eso siempre.

Me apetecía después de tanto tiempo volver para contaros mi experiencia en el Camino de Santiago. Los que me conocéis o me seguís por redes sociales (twitter, instagram) sabéis que volví hace días ya, ejem. No os miento si os digo que he escrito esta entrada muchas veces y otras tantas la he vuelto a borrar, no acababa de gustarme o consideraba que no era lo que tenía que contar, pero al final la luz aparece y gracias a una experiencia del Camino creo que ésta que publico es la más acertada.

Mi camino empezó en Somport, para el que no lo sepa es donde empieza el camino en su parte aragonesa. El camino aragonés va desde Somport hasta Puente la Reina en Navarra donde confluyen el camino aragonés y el francés que es el más concurrido. Por qué empezar desde aquí en lugar de donde empieza todo el mundo o por qué no hacer las últimas etapas y así llegar a Santiago, como me decían muchos compañeros que no entendian que me fuera a hacer el camino y no llegara a Santiago. Porque me apetece hacer el camino entero pero no dispongo de casi dos meses para hacerlo, así que y ya que había que empezar desde algún sitio nada mejor que hacerlo desde nuestra tierra. El comienzo precioso en pleno Pirineo en la misma frontera con Francia.


Comenzamos nuestra andadura el 8 de Agosto desde Zaragoza donde cogimos el Canfranero, un tren que lleva hasta la estación de Canfranc, que resulta toda una experiencia en si misma. A este tren, ahora que estamos tan acostumbrados a altas velocidades y comodidades, le cuesta llegar un poco más de 4 horas. Saliamos de Zaragoza a las 7 de la mañana y llegábamos a Canfranc un poco más de las 11 mecidos por el suave traqueteo del tren y sus maravillosas vistas sobre todo desde Jaca hasta Canfranc. Si quereís hacer un viaje en tren distinto, sin prisa, con traquilidad, disfrutando del viaje y sus paisajes y sobre todo pasándo por sitios por los que nos os podrías ni imaginar os lo recomiendo sin duda. Su precio 15€.

Desde este momento empezó la experiencia, con momentos buenos y malos, sensaciones, reflexiones y sobre todo conociendo tus límites, hasta dónde eres capaz de llegar o hacer. Los míos, fui capaz de llegar al final, en este caso a Puente la Reina de Navarra, prácticamente arrastras impulsada por los palos y con los tobillos destrozados pero contentan porque había sido capaz de llegar. Os aseguro que esta parte del camino, el aragonés, además de poco transitado es dura, muy dura. A mí me pareció una montaña rusa, todo el tiempo sube y baja y con mucha piedra, pero todo tiene su recompensa, en algunos casos las vistas, el paisaje, en otros la gente que te vas encontrando, la suerte de estrenar un albergue en un pueblo precioso, compartir con alguien que apenas conoces lo poco o mucho que tengas en ese momento, mil cosas.


Os cuento, en una de las etapas conocí a una peregrina holandesa, creo que fue en Arrés, pero desde donde empezamos a coincidir en todos los albergues fue a partir de Undués de Lerda y a pesar de que tenía que hablar con ella en inglés, mi pésimo inglés, adquirimos cierta confianza. Tanto es así que el día que llegamos a Monreal, día frío y lluvioso en el que ya mis pobres pies empezaban a molestar bastante, me quedé sin comer porque el único sitio donde se podía comer no estaba disponible y el supermercado estaba cerrado. Así que decidí tumbarme y descansar.

Sobre las seis de la tarde más o menos decidimos salir a dar un paseo, cuando bajamos al comedor del albergue estaba mi compañera-peregrina holandesa junto con una peregrina alemana en lo que ellas denominaron comida-merienda-cena. La cuestión es que con lo poco que tenía a mano hicieron una sopa y disfrutando de ella estaban cuando íbamos a salir. Sabiendo que no había comido y que había estado intentando aliviar mis pobres pies con alguno de sus consejos, me ofreció de aquella sopa. No tenía mucha hambre, la verdad, pero no quise hacerle el desprecio y acepté un tazón amablemente. No sé si fue el calor, el sabor o lo que picaba, pero aquella sopa me supo a gloria tanto que no he podido olvidarme de ella.

Con esta receta, modificada a mi gusto tengo que decir, intento haceros un poco partícipes del espíritu del camino. Hay muchas cosas que no olvidaré de esta experiencia, pero aquella sopa y quien me la ofreció permanecerán siempre conmigo.


Ingredientes:

1 calabacín mediano - 1 tomate grande - 1 pimiento verde - 1 taza de arroz - agua - sal - pimienta blanca - aove - 1 c/s mirin - 1 c/c cúrcuma - 1/2 c/c de jengibre seco

Preparación:

Limpiamos bien el calabacín (yo lo pongo con la piel), el tomate y el pimiento y lo cortamos todo en trozos pequeños. Ponemos una olla al fuego, yo utilicé el wok, con 2 cucharadas soperas de AOVE y cuando esté caliente agregamos primero el calabacín y el pimiento. Rehogamos y cuando veamos que el calabacín empieza a reblandecerse añadimos el tomate, mezclamos bien y salpimentamos. Dejamos cinco minutos y añadimos el jengibre y el mirin, removemos bien y pasados unos minutos (4 ó 5) agregamos la cúrcuma y el arroz. Dejamos que se impregne bien el arroz de todas las especias y añadimos el agua caliente, yo puse unos 700ml de agua. Llevamos a ebullición, rectificamos de sal y pimienta. Recordar que tiene que quedar picante, yo pondría al final un poco mas de un cuarto de cucharilla de café pero por como picaba la que me tomé en el albergue seguro llevaría 1/2 cucharilla de pimienta (lo dejo a vuestra elección dependiendo de si os gusta mucho el picante o no)

En cuanto el arroz esté blando ya tenemos la sopa.


Aclaraciones/notas:

1 c/s: cucharada sopera
1 c/c: cucharada de café

La sopa que tomé en el albergue no llevaba ni mirin, ni cúrcuma, ni jengibre, pero yo he preferido darle mi toque personal. Así que podéis prescindir de ellos si no os gustan o no los tenéis en vuestra cocina.

Las fotos de la sopa no son muy buenas, pero había prisa por comer y no me pude entretener mucho. Espero que las disfrutéis tanto como lo hice yo, y buen camino ........

¡¡¡A DISFRUTAR!!!

6 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho la historia :) y la sopa la probaré seguro!

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  2. Me alegra que te guste y anímate porque la sopa está buenísima ;)

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  3. Ummm, me resulta super curiosa esta sopa pero tiene que estar deliciosa.
    Hace poco comentaba con mi marido hacer ese viaje en canfranero precisamente y buscar alojamiento en Canfran, por una noche y volver al día siguiente.
    Yo paso una vez al mes por la zona y me encanta.
    A las horas que llego a Riglos y Murillo de Gállego suele dar el sol en los Mallos y es de estampa la visión que se tiene.
    Ha sido una gozada leer tu entrada.

    Pochoncicos.

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    1. Hola Wivith,

      Anímate y disfruta de la experiencia, hay dos estaciones que además a mí me resultan especialmente bonitas que son otoño y primavera para realizar este viaje y así pasar un día diferente.

      Me alegra que te haya gustado.

      Besos,

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  4. hola Cristina !!

    Me ha encantado leer tú relato del camino, yo que te seguí te vuelvo a decir que eres un campeona, muchos no hubieramos aguantado.

    Enhorabuena por lo de gastronomadas !!
    Nos vemos prontito

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    1. Hola guapetona,

      Cierto, viviste día a día mis venturas y desventuras. Bueno ya sabes que cuando algo te apetece mucho no se te pone nada por delante.

      Gracias la verdad es que no me lo esperaba para nada y me quedé de piedra cuando me enteré, pero me hace muchísima ilusión. Es de esas propuestas que te llegan cuando más falta de hacen para que te levanten el ánimo :D

      Sí, en nada ya estamos en Logroño disfrutando un montón. Qué ganicas!!!!

      Muchos besos

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